La intervención piloto de restauración riparia del arroyo Papas-Carneros está llegando a su fase final de implementación. El Equipo de CityAdapt relata el desarrollo de las actividades y los resultados ya visibles para una adaptación al cambio climático sostenible y participativa.

En numerosas ciudades el crecimiento de la mancha urbana se ha hecho de espaldas a los ríos, incluso ocupando parte del cauce y utilizándolo como colector de las aguas residuales de la ciudad. En consecuencia, los sistemas riparios son de los ecosistemas más afectados por el crecimiento urbano y la expansión de las actividades agropecuarias. Por su microclima húmedo, estas zonas que bordean a los ríos y arroyos constituyen un hábitat favorable para muchos anfibios y mamíferos pequeños; además, la vegetación característica de este ecosistema juega un papel muy importante de amortiguamiento y protección ante los efectos del cambio climático. Entre sus principales funciones se encuentran:

  • Retener parte del nitrógeno y el fósforo transportados desde los cultivos hasta los cursos de agua;
  • Regular la temperatura y luminosidad del agua;
  • Estabilizar las orillas evitando los deslizamientos;
  • Proporcionar cantidades importantes de detritos;
  • Reducir los riesgos de erosión;
  • Actuar como barrera al proteger a poblaciones humanas de inundaciones por desborde de ríos (Granados-Sánchez et al., 2006; López Mora, 2007 ).

Por lo anterior, recuperar la vegetación riparia comporta claros beneficios, entre los que destacan:

  • La reducción de temperaturas por la sombra que la cobertura vegetal proyecta sobre el río, lo que ayuda a frenar los efectos negativos del cambio climático.
  • Una mayor cantidad de alimento disponible para los organismos acuáticos en el río (hojarasca, etc.) y más diversidad de hábitats por el aporte de ramas y troncos que pueden crear presas naturales en el cauce.
  • La mitigación del impacto de la contaminación y erosión, proveniente de los sistemas de agricultura o la ganadería sobre los sistemas fluviales, además de un amortiguamiento de este impacto en las zonas urbanas y el funcionamiento de su infraestructura hidráulica, entre otras.

En el proyecto de restauración del arroyo Papas se diseñó una sólida metodología para seleccionar los sitios de intervención, el tipo de plantas más adecuadas para la recuperación de espacios públicos y la revegetación de laderas desnudas sujetas a erosión. También se identificaron a los principales usuarios de tal forma que su colaboración ha sido fundamental para lograr la siembra y el cuidado de las plantas, creándose la figura de Guardianes de la Reforestación.

También puede leer más información en el artículo de La Jornada Veracruz.